Por qué compartir publicaciones académicas con licencias «sin obras derivadas» es un error
Las licencias ND no protegen la integridad académica: obstaculizan la circulación del conocimiento

Publicamos este texto porque discute algo que nos toca de cerca: quién puede traducir, adaptar y volver a poner en circulación el conocimiento que se produce con fondos públicos. El argumento central —que las licencias que prohíben las obras derivadas levantan una barrera para quienes no leen en inglés— explica por qué este mismo artículo pudo traducirse y por qué otros no pueden. Sur Común se publica bajo CC BY 4.0 por las razones que aquí se exponen.
Los beneficios del acceso abierto son innegables y cada vez más evidentes en todas las disciplinas académicas y en la investigación científica: que las publicaciones académicas1 sean accesibles y reutilizables libremente da visibilidad a quienes las escriben, mejora el retorno de la inversión para quienes las financian y amplía el acceso al conocimiento para el resto de la comunidad investigadora y para el público general. Y sin embargo, pese a esas ventajas, algunos investigadores eligen publicar bajo licencias restrictivas, con la creencia equivocada de que así resguardan la integridad académica.
El fraude académico —copiar, plagiar o recurrir a servicios que redactan trabajos por encargo— es sin duda un problema serio para la comunidad académica en todo el mundo. Pero es un problema viejo, muy anterior a las tecnologías digitales y a las licencias abiertas. El acceso abierto no tiene la culpa del fraude académico, ni lo propicia, ni lo empeora.
En este texto explicamos que aplicar licencias restrictivas a las publicaciones académicas es una forma equivocada de atender las preocupaciones sobre integridad. En concreto: usar licencias Creative Commons «sin obras derivadas» (ND, por sus siglas en inglés) no solo es un mal instrumento para vigilar el fraude, sino que además —y esto importa más— entorpece la difusión de la investigación, sobre todo la financiada con fondos públicos. También mostramos que las salvaguardas que ya contienen las licencias verdaderamente abiertas, como CC BY o CC BY-SA, sirven bien para frenar conductas maliciosas, y se suman a los demás recursos que existen contra el fraude.
Las licencias sin obras derivadas —CC BY-ND y CC BY-NC-ND— permiten copiar y distribuir una obra, pero prohíben adaptarla, remezclarla, transformarla, traducirla o actualizarla de cualquier manera que genere una obra derivada.
Quien investiga es el remezclador por excelencia
Se publica para ser leído, para tener impacto, para mejorar el mundo. Para lograrlo hace falta permitir que otros reutilicen y adapten las publicaciones y los datos propios, y poder hacer lo mismo con los ajenos. Isaac Newton lo dijo en una frase que se volvió célebre: si vio más lejos fue por estar subido a hombros de gigantes. El conocimiento nuevo solo aparece cuando quien investiga puede apoyarse en las ideas y publicaciones de sus pares y predecesores, revisarlas, reutilizarlas y transformarlas, capa sobre capa. Quien investiga es el remezclador por excelencia, y el acceso abierto es la mejor manera de hacer posible esa remezcla.
Una publicación con licencia ND no es acceso abierto
Los artículos publicados bajo una licencia ND no se consideran de acceso abierto, según la definición original de la Iniciativa de Budapest para el Acceso Abierto y sus recomendaciones de 2012. Estas licencias restringen en exceso la reutilización por parte de otros investigadores y recortan su posibilidad de contribuir al avance del conocimiento. Esa es la razón principal por la que no conviene aplicarlas a publicaciones académicas. Sirven para ciertos contenidos —documentos oficiales que no deben modificarse—, pero usarlas para prohibir adaptaciones de investigación contradice el espíritu mismo del trabajo académico. Si algo hacen, es perjudicar a quien investiga.
Por ejemplo: las licencias ND impiden las traducciones. Como el inglés es la lengua dominante de la academia, esas licencias levantan barreras de acceso al conocimiento para quienes no lo hablan y limitan el alcance de la investigación fuera del mundo angloparlante. También impiden adaptar los gráficos, imágenes o diagramas incluidos en los artículos —salvo que estén licenciados aparte—, que son esenciales para difundir con amplitud las ideas que contienen.
Puede desalentar también lo distinto que se define «adaptación» según la legislación de cada país, y lo distinto que se aplican las excepciones y limitaciones al derecho de autor. Un caso notable es la minería de textos y datos para generar conocimiento nuevo. Algunas leyes son muy claras al respecto y la permiten como excepción, incluso cuando durante el proceso se genera algo que podría considerarse una adaptación. Una licencia ND puede interpretarse erróneamente como un desincentivo para una actividad perfectamente lícita, y convertirse así en otro obstáculo para el avance de la ciencia.2
Algunas remezclas siguen siendo posibles
Dicho eso, las licencias ND no cierran del todo la puerta a reutilizar y adaptar publicaciones académicas. Primero, no limitan los derechos que la ciudadanía tiene por las excepciones y limitaciones al derecho de autor: la cita, la reseña, la crítica. Además, en general no se crea una obra derivada cuando se toma un fragmento para ilustrar una idea o dar un ejemplo dentro de una obra mayor: eso es un acto de reproducción, no de transformación. Todas las licencias CC conceden el derecho a reproducir la obra, al menos con fines no comerciales.
Por otra parte, quien quiera adaptar una publicación con licencia ND puede pedir autorización a su autor, que podría concederla de forma individual. Pero eso añade costos de transacción innecesarios: es probable que quien reutiliza prefiera buscar otra fuente antes que emprender un trámite de permisos las más de las veces tedioso.
Aun contando con esas vías legales, lo que las licencias ND dejan disponible resulta muy insuficiente en el contexto académico.
Todas las licencias CC exigen atribución
Todas las licencias CC incorporan varias protecciones frente a los riesgos de atribución y de reputación, y cuentan con un historial sólido de acciones legales contra quienes incumplen sus términos. Estas salvaguardas se suman a las normas y prácticas académicas, no las sustituyen, y existen para dar una capa adicional de protección a la reputación de quien firma y para atenuar su temor a que se le atribuyan cambios ajenos:
- La atribución —lo que en la academia suele llamarse «cita»— es obligatoria en las seis licencias CC. Debe darse en la medida de lo razonable según el medio, el soporte y el contexto de la reutilización, salvo que el autor pida lo contrario, en cuyo caso hay que retirarla en lo razonable.
- Se prohíbe usar la atribución de cualquier forma que sugiera que el autor respalda las opiniones de quien reutiliza.
- Quien reutiliza debe indicar los cambios que introdujo y enlazar de vuelta al original. Eso permite a los siguientes ver qué se modificó y, por tanto, qué es atribuible a quien reutilizó y no al autor original. Los detalles están en la sección 3.a del texto legal de la licencia CC BY 4.0.
El derecho de autor no es el mejor marco para sostener la integridad académica
En conjunto, ni la legislación de derecho de autor ni las licencias CC son los instrumentos más apropiados para atender los problemas de integridad académica. Se consiguen mejores resultados cumpliendo y haciendo cumplir las normas institucionales y sociales, las políticas de ética y los códigos de conducta, que están bien establecidos y son duraderos.
En definitiva, quien comparte sus publicaciones bajo licencias ND no se hace un favor a sí mismo ni a la academia global. Para optimizar su difusión y aumentar su impacto social, recomendamos compartir las publicaciones académicas en los términos más abiertos posibles: una licencia CC BY para el artículo y CC0 para los datos.
Créditos y licencia
- Título original: Why Sharing Academic Publications Under “No Derivatives” Licenses is Misguided.
- Autora: Brigitte Vézina, para Creative Commons.
- Publicado originalmente: el 21 de abril de 2020 en el blog de Creative Commons.
- Licencia: CC BY 4.0. Esta traducción se publica bajo la misma licencia.
- Cambios respecto al original: traducción al español realizada por Sur Común, con una nota introductoria propia. Se adaptaron algunos enlaces a sus versiones en español cuando existían y se omitió el párrafo final de contacto institucional. El texto argumental no fue alterado.
Creative Commons no respalda a Sur Común ni sus contenidos. La atribución no implica aval alguno.
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Las publicaciones académicas incluyen, en sentido amplio, libros, revistas y artículos científicos, académicos y de investigación. Con frecuencia se financian con fondos públicos. ↩
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Todas las licencias ND versión 4.0 permiten la minería de textos y datos aunque durante el proceso se creen adaptaciones, o aunque el resultado lo sea; sin embargo, esas adaptaciones no pueden compartirse y solo pueden usarse con fines internos o personales. ↩
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