Aaron está muerto. Caminantes del mundo, perdimos a uno de nuestros sabios. Hackers por derecho, perdimos a uno de los nuestros. Padres todos, perdimos a un hijo. Lloremos.

Tim Berners-Lee, científico de la computación británico, padre de la Web.

The Internet’s Own BoyEl hijo legítimo del Internet, en traducción libre— es un documental que cuenta la historia, la vida y la trágica muerte de Aaron Swartz: el niño prodigio friki, líder de su generación, perseguido hasta el suicidio a los 26 años. La película está disponible en inglés en Internet Archive y con subtítulos en español en YouTube. Si no tenés planes para el fin de semana, vale la pena verlo: es una fuente reveladora de cómo los estados pretenden hacerse con el control de Internet y las corporaciones intentan privatizar el conocimiento y la cultura.

“El Internet es la forma de expresión más emocionante, moderna y desarrollada que existe. Y la expresión es un derecho humano. Claro que la internet debería serlo también.”

— Aaron Swartz

El niño prodigio

Son pocos los que logran involucrarse en proyectos tan importantes a tan corta edad. Decir que Swartz era un prodigio es un eufemismo: era mucho más que un programador inmensamente dotado. El documental incluye videos caseros que muestran al niño fascinante y vorazmente inquisitivo que fue. Amigos y conocidos han comentado en varias ocasiones lo intenso de conocerlo en persona y de verlo involucrado, desde los 14 años, en proyectos decisivos para la web moderna:

  • Fue coautor de las especificaciones RSS.
  • Se convirtió en miembro de la W3C.
  • Codiseñó el formato de lenguaje Markdown junto a John Gruber —este mismo artículo está escrito en Markdown, por ejemplo—.
  • Ayudó a diseñar el código de las licencias Creative Commons, un sistema que usa la ley de derechos de autor para devolverle a la gente el control sobre cómo sus creaciones digitales pueden ser utilizadas por otros.
  • Desarrolló la arquitectura del sistema de Open Library.
  • Fundó Infogami, empresa que se fusionó con Reddit y que luego fue adquirida por la editorial Condé Nast.
  • Fue una voz moral decisiva en contra de la ley SOPA.

“Creo firmemente que no es suficiente vivir con el mundo tal cual está. Tomar lo que te dieron y hacer lo que los adultos te dijeron que hicieras. Lo que tus padres te dijeron. Lo que la sociedad te dice que hagas. Creo que siempre deberías cuestionar y tener una actitud científica en la que entiendas que todo lo que aprendes es provisional. Todo puede ser refutado. Lo mismo aplica a la sociedad. Hay cosas que pueden cambiar, y hay cosas que están mal y que deben cambiar.”

— Aaron Swartz

Su legado

A medida que crecía, podía vérselo cada vez más interesado en la política. Era previsible: nadie con una inteligencia tan afilada como la suya podía dejar de percibir en el capitalismo neoliberal la injusticia, la hipocresía y la desigualdad que lo constituyen. Así se transformó en el activista político más dotado tecnológicamente de la historia. Miraba la injusticia y escribía software para remediarla.

Un ejemplo: cuando se enteró de que para acceder al archivo de transcripciones de la corte federal de los Estados Unidos había que pagar —es decir, que se estaba mercantilizando un derecho civil—, se unió a otros activistas para corregir el problema. La ley sólo podía leerla quien tuviera dinero. Se puso manos a la obra y mejoró un software pensado para almacenar, en un servidor de acceso público, los documentos que otros usuarios habían descargado previamente. La información empezó a llegar y, en un tiempo sorprendentemente corto, había 760 GB de documentos: unos 20 millones de páginas. Los prodigios tecnológicos de Aaron habían hecho efectivo un derecho civil violado.

Compartir no es inmoral: es un imperativo moral. Solo quienes están cegados por la ambición podrían rehusarse a dejar que un amigo obtenga una copia [de los documentos guardados celosamente en bases de datos]. […] No hay justicia al cumplir leyes injustas. Es hora de salir a la luz y, siguiendo la tradición de la desobediencia civil, oponernos a este robo privado de la cultura pública.

— Fragmento del Manifiesto de la Guerrilla por el Acceso Abierto, Aaron Swartz

La caída

Su caída se produjo cuando volvió la atención hacia JSTOR, un sistema de archivo en línea de publicaciones académicas. JSTOR es una sociedad estadounidense “sin ánimo de lucro” que mantiene una biblioteca digital de artículos ocultos detrás de un muro de pago: las membresías institucionales de consulta van desde los 35 000 dólares al año.

Aaron ideó un método para descargar un gran número de artículos de JSTOR, usando un ordenador escondido en un armario del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Fue detenido en enero de 2011 y perseguido por los fiscales federales con un celo implacable, acusado de una serie de cargos que conllevaban una posible sentencia de hasta 35 años de cárcel. Abrumado por la presión federal, se suicidó el 11 de enero de 2013.

¿Qué llevó a los fiscales a ensañarse de esa manera? Claro que había roto la ley, pero no robó un banco ni asesinó a nadie. No hubo daño físico ni daño económico real: la descarga se interrumpió en proceso —lo encontraron “enchufado”—, JSTOR no sufrió pérdidas económicas y tampoco presentó cargos en su contra.

“El primer paso para hacer la diferencia es creer que puedes lograrlo. Porque en cuanto lo haces, avanzaste la mitad del camino. A veces te sentís sin poder alguno, te sentís pequeño, pero la realidad es distinta. Las cosas se ven así porque nos han hecho creer que no tenemos poder.”

— Aaron Swartz

Una explicación para la crueldad de la persecución nos muestra a un fiscal federal políticamente ambicioso, ansioso de hacerse renombre. La otra —más oscura, y a mi juicio más probable— es que las autoridades conocían la eficacia con que Swartz había organizado un movimiento de activistas en red para detener una legislación que pretendía censurar Internet: la ley SOPA. Había que sentar un precedente. Había que callarlo.

Palabras de la familia

“El compromiso de Aaron por la justicia social era profundo, y definió su vida. Jugó un papel decisivo en la derrota de un proyecto de ley de censura de Internet; luchó por un sistema político más democrático, abierto y responsable; además ayudó a crear, construir y preservar una vertiginosa gama de proyectos académicos que extendieron el alcance y la accesibilidad del conocimiento humano. Utilizó sus habilidades prodigiosas como programador y técnico no para enriquecerse, sino para hacer de Internet y del mundo un lugar mejor y más justo.”

— Fragmento del comunicado de la familia de Aaron Swartz tras su muerte.

Debemos obtener la información, dondequiera que esté almacenada, hacer nuestras copias y compartirlas con el mundo. Debemos recopilar material que no tenga derechos de autor y añadirlo al archivo. Debemos comprar bases de datos secretas y colgarlas en la web. Debemos descargar publicaciones científicas y subirlas a las redes de intercambio de archivos. Debemos luchar por la Guerrilla por el Acceso Abierto.

— Fragmento del Manifiesto de la Guerrilla por el Acceso Abierto, Aaron Swartz

Para ver el documental

Lectura recomendada


Ficha técnica

  • Título original: The Internet’s Own Boy: The Story of Aaron Swartz
  • Año: 2014
  • Duración: 105 min
  • País: Estados Unidos
  • Dirección: Brian Knappenberger
  • Guion: Brian Knappenberger
  • Música: John Dragonetti
  • Productora: Luminant Media
  • Género: Documental · Biográfico · Internet · Informática

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